y es que nunca las soltaste.
Al ansiar escucharte, sólo hago
que lo inevitable
se adelante
y dejo con hambre a todo el mundo.
Un poeta, Enderby,
que decía cosas muy locas
sobre el amor,
con el cual
no puedo ni compararme,
pero
pero
al que entiendo.
Aún conservo mi razón.
Y porque,
puedo escuchar...
En los silencios de la noche
desesperada y loca,
el hambre busca entre las sombras
algo con qué sobrevivir.
Y mientras alguien
trata
de soltar al mundo,
de soltar al mundo,
otro alguien
desea seguir volando.
Buscar entre matas negras
es un trabajo para el cual
no
estaba preparada.
Antes, dice,
era mucho más simple.
era mucho más simple.
La gente solía
decir
mucho más
hablando
mucho menos;
el vacío envolvía
mas nunca devoraba.
mas nunca devoraba.
Ahora
hay más palabras
sueltas,
sueltas,
verdad,
pero ninguna tiene dueño,
nadie las extraña.
Los días de lluvia,
cuando el aire besa al agua,
cuando el cielo envuelve al aire
y vos
susurrás...
la tierra tiembla
y siempre me dejás con hambre.
Enderby nunca se había enamorado,
hasta que se enamoró.
Perdió todo,
como la noche y sus silencios.
como la noche y sus silencios.
Siempre pasa,
mientras alguien busca,
otro esconde
y el hambre sigue
buscando
algo
con qué
alimentarse.
alimentarse.
La sombra devora,
la panza cruje
sin importar
cuánto coma.
El hambre no amaina,
no se detiene.
no se detiene.
Creo que es mejor dejar todo como está.
Dejar que todo siga pudriéndose
pau
sa
da
men
te
.
sa
da
men
te
.


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